La casa de Chris era bastante pequeña. Una habitación, una cocina sin puerta, un baño, y su cuarto. Su ordenador portátil no era muy potente, pero le dejaba espacio para hacer todo lo que necesitaba.
Salió de su casa y notó una extraña sensación en el estómago. Estaba bastante nervioso, al fin y al cabo podría pagar sus deudas de una vez por todas, ya que 890.000 € era una suma bastante alta, y más sabiendo en los tiempos que vivimos. Bajó rápidamente las escaleras hasta llegar al postigo. Hacia algo de frío, eran más de las doce de la noche y Chris no había salido desde las dos de la tarde. Salió a la calle y comenzó a correr hacia el Puente 4. Estaba a unos cinco kilómetros, y Chris estaba en forma, además que en los entrenamientos para los GEO había llegado a correr seis kilómetros sin descansar.
Su madre le decía que no se fiase de los anuncios en internet, pero para él, esta oferta era mucho más de lo que pudiese desear. Se le hacía la boca agua solo de pensar en tener más de medio millón de euros. Pero también debía pensar en que tenía que entrar a esa misteriosa Área Restringida, que seguía sin saber que demonios podía ser. Habían muchísimas áreas restringidas en todo el mundo, por ejemplo la casa de mi ex, pensó, a la vez que se reía. Habían muchísimas áreas militares restringidas, y aquí mismo había una. El cuartel militar de Madrid. De todas las veces que había ido allí nunca se le había ocurrido preguntar que harían allí.
Pero seguramente sería fuera de España. El mensaje estaba escrito en inglés americano, así que seguramente sería en Estados Unidos. Sólo había ido allí una vez, y era porque tenía que recoger a un amigo en el aeropuerto de Kansas. La única vez que había pisado territorio americano.
Chris se paró delante del Puente 4 y observó su reloj. Eran las dos y media de la madrugada. Estaba muy cansado, había ganado unos kilos desde que lo habían expulsado del cuerpo. Se quedó un rato parado, respirando profundamente, tratando de calmarse. Continuó su camino andando, esperando a que el tipo que le había dicho eso por teléfono apareciese en cualquier momento.
Subió por las escaleras que daban acceso al Puente 4. La sensación extraña que tenía en el estómago se triplicó, y fue aumentando hasta que llegó al final del Puente 4. No había nadie. Estaba completamente vacío. Ni coches, ni personas.
Chris se quedó pensando en qué podía ser aquello. No había nadie. Decidió andar hacia delante, despacio, por si la persona aparecía. Se llevó la mano derecha al bolsillo y palpó su arma. Aquel tipo podría ser un loco. Tenía que llevar mucho cuidado. Miró hacia la derecha y observó que un pájaro se posó en una barandilla de cemento. Debajo de la barandilla había una caja. Más bien era un paquete.
To: Sony, Chris
From: Anonymous
Hola Chris. Veo que querías saber de verdad dónde te íbamos a destinar. Recibirás el dinero y una pequeña recompensa si consigues entrar, conseguir y salir vivo del Área a la que te vamos a mandar. En esta caja encontrarás información, orarios militares y un arma para conseguir el objetivo. Te hemos mandado un taxi para que venga a recogerte, no habrás el paquete hasta llegar a tu casa.
Chris se quedó extrañado. Era muy extraño. Cogió el paquete oyó el sonido de un coche. Un taxi. Parecía completamente legal, un simple taxi.
- Disculpe, señor. ¿Ha pedido usted un taxi con destino a la calle 7? - Dijo el taxista, mirando una hoja.
- Si... si que la he pedido. - Afirmó Chris. Palpó con más fuerza el arma y se subió al taxi.
Durante el trayecto, el taxista no hizo ningún tipo de comentario. Más bien, es que parecía que ni estuviese. Quince minutos más tarde, el taxi llegó a la casa de Chris. Chris se bajó del taxi y observó como se alejaba. No le había pedido propina ni nada por el estilo.
Observó el extraño paquete. Lo abriría al día siguiente, tenía mucho sueño y necesitaba dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario