8 ago 2011
25 jul 2011
"Capítulo 6"
Todo estaba silencioso a bordo del avión. Ya llevaban allí dentro casi una hora, por lo que Chris suponía que no iban a tardar mucho en llegar al portaaviones que les esperaba. Juan se inclinó hacia delante y cogió lo que parecía una especie de interfono, comenzó a susurrar algo.
Unos segundos más tarde, se oyó a Laura decir por la cabina que estaban a punto de aterrizar, que se abrochasen los cinturones. Chris se lo abrochó rápidamente, y Michael, que estaba a su lado le hizo un gesto con la mano descendiendo, lo que indicaba que se relajase. Jackson los estaba observando desde los otros tres asientos que tenían enfrente. Chris no les prestó atención, y ellos comenzaron a hacerse una serie de gestos refiriéndose a que el no podía entrar y salir del Area 51.
El avión dio un ligero balance hacia debajo y Laura comenzó a advertir que se agarrasen a los palos de metal que tenían al lado. Chris lo hizo rápidamente, y Adrián también, pero los demás comenzaron a hacerlo lentamente. En sus cinco años como miembro de los GEO nunca se había subido a un avión así, tan solo a un helicóptero en una misión de emergencia.
Notaron como el avión se iba posando en el suelo, a la vez que todos miraban por las pequeñas ventanas como iba apareciendo el mar, y finalmente, el suelo metálico del portaaviones. Chris se preguntaba si los que manejasen el portaaviones sabían lo que iban a hacer en Area 51, seguramente no tendrían ni idea.
Con un pitido, desde la cabina Laura dijo que podrían bajar del avión en unos instantes. Juan se sentó en una de las sillas y comenzó a hablar.
- Bien, chicos. A todos os llegó el mensaje por internet, ¿no? - Todos dijeron que sí? - Bien, pues que sepáis que están habiendo unos problemas bacteriológicos en el Area 51 y nosotros, un equipo formado en secreto por el gobierno, debemos ir a solucionarlo. - Todos se quedaron confusos.
- Pero... - Comenzó a decir Chris. - ¿Somos un equipo de emergencia o algo así que tenemos que ir a arreglar problemas de gérmenes a esa jodida área? - Todos comenzaron a pensar por unos instantes, y Juan se levantó.
- Chris, puedes abandonar cuando quieras. Si prefieres irte, pondrás en peligro no solo la seguridad del área, si no la del mundo entero, si te quedas, dudo que te pase algo. ¿Recuerdas por qué te echaron de los GEO? - Chris se quedó pensando. Lo echaron por insubordinación. Una bomba de un grupo terrorista podría estallar, Chris tenía dos opciones, o salvar a una pareja de novios que había llegado allí por accidente, o salir del perímetro, justo como le habían ordenado. Chris salvó a la pareja y a cuatro personas más, pero puso en peligro su seguridad.
- Veo que ya estás empezando a recordad. Es por eso, Chris, por tu capacidad de poner en riesgo tu vida por la de los demás. -
El avión finalmente se paró y Juan dio la orden de que se desabrochasen los cinturones y saliesen del avión. El portaaviones los iba a llevar a Estados Unidos, pero habían estado más de tres cuartos de hora metidos en el avión, e iba muy rápido. El portaaviones también iba rápido, así que no tendrían que pasar más de una noche allí dentro.
Laura se bajó del avión y Chris la observó. Era bastante guapa. Una palmadita en la espalda proporcionada por Michael lo trajo a la realidad.
- Yo ya lo intenté, es imposible. - Dijo Michael, y se fue. Chris comenzó a trotar hacia él y comenzaron a hablar. Laura se quedó mirando como se iban, e intentó no pensar en ese tal Chris. Ella también comenzó a andar hacia delante. Chris observó el interior del portaaviones, era amplio, pero estaba lleno de tuberías en el techo, lo que lo incomodaba un poco.
CONTINUARÁ...
19 jul 2011
"Capítulo 5"
Los billetes de viaje a Las Vegas yacían en el ajetreado bolsillo de Chris, que no paraba de menearse. Iba corriendo hacia el aeropuerto, que no quedaba muy lejos, donde estaba el equipo que iba a entrar al Area 51. Chris no sabía muy bien, que iba a pasar, si iba a entrar, si iba a hacer algo más, o si se daría la vuelta a final de camino. No podría pasar a fin de mes. Necesitaba el dinero, y lo necesitaba rápido. Comenzó a sudar.
Se paró cuando observó el aeropuerto, tragó saliva y comenzó a correr. Estaba muy nervioso. El Area 51 estaba muy protegida según internet, y podría morir. Al fin y al cabo ese tal Anonymous le había dicho que podría dar la vuelta cuando quisiera, pero necesitaba el dinero... Entró al aeropuerto y observó que había bastante gente. Comenzó a buscar, hasta que un hombre lo agarró por el hombro y lo arrastró hacia una esquina del pasillo.
- No grites, tranquilo. - Le susurró al oído, mientras le tapaba la boca. En aquella esquina habían tres hombres, algunos tenían el uniforme del Ejército de Estados Unidos y uno vestía de calle, al igual que Chris. Había una mujer, rubia, con un uniforme de piloto de Estados Unidos. El hombre que le había cogido llevaba el uniforme del Ejército de Tierra.
- Hola, Chris. - Dijo el soldado del Ejército de Tierra. - Yo soy Juan, un miembro del Ejército de Tierra de España. Este es Adrián. - Dijo señalando al civil. - Es un ex-agente, como tú. Él es Jackson - Miembro del Ejército de Estados Unidos, al igual que Michael - Dijo señalando a los soldados - Y ella es Laura, piloto en prácticas de Estados Unidos, como ves, hay tres estadounidenses y tres españoles. Laura tiene preparado un avión fuera, nos llevará hasta el A-51. - Dijo. Chris se quedó pensando, y dedujo que el A-51 era el Area 51. Chris y los demás salieron por una puerta de metal que hasta entonces Chris había ignorado y salieron a un gran patio.
El avión no era muy grande, y por un momento Chris no sabía ni si iban a llegar hasta América con eso ni para qué eran los billetes hacia Las Vegas. El equipo fue hacia el avión y Laura se sacó unas llaves del bolsillo. Chris la vio, y comenzó a sentir algo por ella.
- Pasad. - Dijo ella, que hablaba perfectamente español. Bajó una puerta y Chris observó que tenía unas escaleras, ya lo había visto bastantes veces en películas, aviones del ejército que a lo mejor recorrerían todo España sin problemas, pero cruzar todo el océano que separa Europa de América era imposible que lo cruzase. Todos subieron al avión, era muy simple. Un baño al final y seis asientos.
- Es imposible que esto llegue a Estados Unidos. - Dijo Chris, a lo que Laura se quedó mirando con desprecio. - Un portaaviones nos recogerá en la costa, idiota. - Dijo. Se volvió y entró a la cabina del piloto.
- ¿Ella siempre es así? - Le preguntó Chris a Michael. - No, pero si te la quieres ligar vas por mal camino tío. - Dijo, le dio una palmada en la espalda y se sentó en un asiento. Chris hizo lo mismo.
- Preparados para despegar. - Dijo Laura desde la cabina. Su viaje iba a comenzar.
Se paró cuando observó el aeropuerto, tragó saliva y comenzó a correr. Estaba muy nervioso. El Area 51 estaba muy protegida según internet, y podría morir. Al fin y al cabo ese tal Anonymous le había dicho que podría dar la vuelta cuando quisiera, pero necesitaba el dinero... Entró al aeropuerto y observó que había bastante gente. Comenzó a buscar, hasta que un hombre lo agarró por el hombro y lo arrastró hacia una esquina del pasillo.
- No grites, tranquilo. - Le susurró al oído, mientras le tapaba la boca. En aquella esquina habían tres hombres, algunos tenían el uniforme del Ejército de Estados Unidos y uno vestía de calle, al igual que Chris. Había una mujer, rubia, con un uniforme de piloto de Estados Unidos. El hombre que le había cogido llevaba el uniforme del Ejército de Tierra.
- Hola, Chris. - Dijo el soldado del Ejército de Tierra. - Yo soy Juan, un miembro del Ejército de Tierra de España. Este es Adrián. - Dijo señalando al civil. - Es un ex-agente, como tú. Él es Jackson - Miembro del Ejército de Estados Unidos, al igual que Michael - Dijo señalando a los soldados - Y ella es Laura, piloto en prácticas de Estados Unidos, como ves, hay tres estadounidenses y tres españoles. Laura tiene preparado un avión fuera, nos llevará hasta el A-51. - Dijo. Chris se quedó pensando, y dedujo que el A-51 era el Area 51. Chris y los demás salieron por una puerta de metal que hasta entonces Chris había ignorado y salieron a un gran patio.
El avión no era muy grande, y por un momento Chris no sabía ni si iban a llegar hasta América con eso ni para qué eran los billetes hacia Las Vegas. El equipo fue hacia el avión y Laura se sacó unas llaves del bolsillo. Chris la vio, y comenzó a sentir algo por ella.
- Pasad. - Dijo ella, que hablaba perfectamente español. Bajó una puerta y Chris observó que tenía unas escaleras, ya lo había visto bastantes veces en películas, aviones del ejército que a lo mejor recorrerían todo España sin problemas, pero cruzar todo el océano que separa Europa de América era imposible que lo cruzase. Todos subieron al avión, era muy simple. Un baño al final y seis asientos.
- Es imposible que esto llegue a Estados Unidos. - Dijo Chris, a lo que Laura se quedó mirando con desprecio. - Un portaaviones nos recogerá en la costa, idiota. - Dijo. Se volvió y entró a la cabina del piloto.
- ¿Ella siempre es así? - Le preguntó Chris a Michael. - No, pero si te la quieres ligar vas por mal camino tío. - Dijo, le dio una palmada en la espalda y se sentó en un asiento. Chris hizo lo mismo.
- Preparados para despegar. - Dijo Laura desde la cabina. Su viaje iba a comenzar.
18 jul 2011
"Capítulo 4"
Chris se iba poniendo su camiseta a la vez que salía del cuarto de baño. Tenía el pelo negro y mojado, y su primera vista nada más salir del cuarto de baño se posó en el paquete. Minutos antes Chris lo había organizado todo. Los billetes para ir a Las Vegas estaban en un montón, la información en otro montón y los números de teléfono en otro montón. Se acercó a la cocina y sacó una botella de leche. La dejó sobre la bancada y después sacó un vaso.
A muchos le parecía infantil, pero Chris sacó un bote de Nesquik y se sirvió tres cucharadas. No paraba de observar el paquete extrañado. Al fin y al cabo, no pensaba ir, así que sería mejor avisar al "equipo" para decirles que no iba a pisar el suelo americano nunca más. Se bebió el vaso de leche y fue hacia su ordenador. Lo había dejado encendido toda la noche, y estaba comenzando a quemar. Abrió el programa Google Earth y comenzó a buscar el Area 51.
Era un aeropuerto militar. No tenía nada de extraño excepto de todas las señales que impedían hacer fotos. ¿Por qué? Pero eso no importaba. No pensaba ir. Justó cuando Chris cerró la ventana, su teléfono móvil sonó. Era un número privado.
- ¿Diga? - Dijo él.
- Hola Chris. - Chris se asustó. Era la misma voz fría que le había hablado el día anterior.
- Que- que quiere - Tartamudeó.
- Chris, sigues tan asustado como siempre. Veo que tu IP de internet está buscando información sobre el Area 51. - Chris tragó saliva. - No te vamos a hacer daño, muchacho. Tú elegiste esta misión, pero en cualquier momento puedes echarte atrás. Esta tarde, a las cinco y media, ve al aeropuerto. Todo el equipo estará allí. Llévate los billetes para ir a Las Vegas, partiremos. Ah, y allí te daremos más información sobre "el objeto" pero debemos hacerlo en una línea más segura, no me fío de la policía.
- ¿¡Qué!? -
- ¿Sabes que podrían estar escuchándonos? - Dijo, y entonces colgó. Chris se quedó perplejo. Esta tarde podría ir a Las Vegas, lo que significa que dentro de unos días se llevaría a cabo la misión del Area 51. Solo iría a ver un poco el paisaje, él mismo dijo que podría retirarse cuando él quisiera. Por la información que internet ofrecía sobre el Area 51, era que te podían matar si dabas un paso. Pero también iría con un equipo... Me lo pensaré.
A muchos le parecía infantil, pero Chris sacó un bote de Nesquik y se sirvió tres cucharadas. No paraba de observar el paquete extrañado. Al fin y al cabo, no pensaba ir, así que sería mejor avisar al "equipo" para decirles que no iba a pisar el suelo americano nunca más. Se bebió el vaso de leche y fue hacia su ordenador. Lo había dejado encendido toda la noche, y estaba comenzando a quemar. Abrió el programa Google Earth y comenzó a buscar el Area 51.
Era un aeropuerto militar. No tenía nada de extraño excepto de todas las señales que impedían hacer fotos. ¿Por qué? Pero eso no importaba. No pensaba ir. Justó cuando Chris cerró la ventana, su teléfono móvil sonó. Era un número privado.
- ¿Diga? - Dijo él.
- Hola Chris. - Chris se asustó. Era la misma voz fría que le había hablado el día anterior.
- Que- que quiere - Tartamudeó.
- Chris, sigues tan asustado como siempre. Veo que tu IP de internet está buscando información sobre el Area 51. - Chris tragó saliva. - No te vamos a hacer daño, muchacho. Tú elegiste esta misión, pero en cualquier momento puedes echarte atrás. Esta tarde, a las cinco y media, ve al aeropuerto. Todo el equipo estará allí. Llévate los billetes para ir a Las Vegas, partiremos. Ah, y allí te daremos más información sobre "el objeto" pero debemos hacerlo en una línea más segura, no me fío de la policía.
- ¿¡Qué!? -
- ¿Sabes que podrían estar escuchándonos? - Dijo, y entonces colgó. Chris se quedó perplejo. Esta tarde podría ir a Las Vegas, lo que significa que dentro de unos días se llevaría a cabo la misión del Area 51. Solo iría a ver un poco el paisaje, él mismo dijo que podría retirarse cuando él quisiera. Por la información que internet ofrecía sobre el Area 51, era que te podían matar si dabas un paso. Pero también iría con un equipo... Me lo pensaré.
17 jul 2011
"Capítulo 3"
Chris llegó a su casa agotado. Tenía el pelo mojado, y no paraba de sudar. Estaba muy cansado. Dejó el paquete en su escritorio sin hacerle mucho caso y se quitó los pantalones y la camiseta. Escuchó el sonido del metal del arma caer al suelo, pero no le dio importancia. Observó el baño durante unos segundos, y decidió ducharse al día siguiente. Se dejó caer en su cama, y a los pocos segundos ya estaba durmiendo.
AL DÍA SIGUIENTE...
Chris se despertó con los ojos enrojecidos y con un hilillo de saliva mojando su almohada. Entrecerró los ojos y observó su escritorio. El paquete... Pensó. Se levantó y observó la ducha. Fue hacia el escritorio y se sentó en su silla con rudas, era azul, y acolchada. Estaba bastante bien. Cogió el paquete y volvió a leer el remitente.
- ¿Quién será Anonymous? - Dijo en voz baja, tocando el papel del envoltorio. Abrió uno de los cajones de su escritorio y rebuscó por él. Cogió unas tijeras y le hizo una pequeña raja al papel, al borde del remitente. Metió el dedo y pegó un suave tirón para arrancar el papel. Debajo del papel se descubrió una caja, blanca, si ningún tipo de dibujo, excepto escrito en grande y con letras rojas:
Area 51
Aquel nombre le sonaba... lo había visto escrito en muchas páginas de internet, pero ahora no sabría decir lo que significaba. Abrió la caja y observó que habían bastantes papeles, unos pasajes de avión con destino a Las Vegas, y un extraño bote envuelto en papel de burbujas. Cogió los papeles y observó cantidad de fotos, información y datos extraños sobre la extraña Area 51. Observó una foto que le pareció peculiar... Era de una señal.
Se extraño al ver tanta cantidad de información sobre el Area 51, ponía dónde estaba, que podía hacer para entrar, turnos militares, helicópteros de combate... Chris estaba empezando a asustarse. Encontró un sobre, con el mismo remitente y también para Chris.
"Querido señor Chris. Ha aceptado usted la invitación para entrar al Area 51, felicidades. Puede usted estar seguro de que saldrá vivo de aquella zona, solo tiene que saber que encontrará cosas, cosas que no querrá volver a ver en la vida. Esperamos que toda esta información y el equipo que le tenemos preparado le ayuden con la gran misión.
Un saludo, Anonymous.
- ¿¡Pero qué cojones es esto!? - Dijo Chris, a la vez que observaba los billetes para ir a Las Vegas. Comenzó a rebuscar entre los papeles y encontró varios números de teléfono. Sería "el equipo". Pero Chris no pensaba ir allí, ni loco. Sabía lo que era el Area 51, y según la información de internet allí habían extraterrestres, y no quería entrar en conflicto con Estados Unidos. Pero también necesitaba el dinero...
Al fin y al cabo, iré con un equipo especializado... Iré a Las Vegas y curiosearé un poco...
AL DÍA SIGUIENTE...
Chris se despertó con los ojos enrojecidos y con un hilillo de saliva mojando su almohada. Entrecerró los ojos y observó su escritorio. El paquete... Pensó. Se levantó y observó la ducha. Fue hacia el escritorio y se sentó en su silla con rudas, era azul, y acolchada. Estaba bastante bien. Cogió el paquete y volvió a leer el remitente.
- ¿Quién será Anonymous? - Dijo en voz baja, tocando el papel del envoltorio. Abrió uno de los cajones de su escritorio y rebuscó por él. Cogió unas tijeras y le hizo una pequeña raja al papel, al borde del remitente. Metió el dedo y pegó un suave tirón para arrancar el papel. Debajo del papel se descubrió una caja, blanca, si ningún tipo de dibujo, excepto escrito en grande y con letras rojas:
Area 51
Aquel nombre le sonaba... lo había visto escrito en muchas páginas de internet, pero ahora no sabría decir lo que significaba. Abrió la caja y observó que habían bastantes papeles, unos pasajes de avión con destino a Las Vegas, y un extraño bote envuelto en papel de burbujas. Cogió los papeles y observó cantidad de fotos, información y datos extraños sobre la extraña Area 51. Observó una foto que le pareció peculiar... Era de una señal.
Se extraño al ver tanta cantidad de información sobre el Area 51, ponía dónde estaba, que podía hacer para entrar, turnos militares, helicópteros de combate... Chris estaba empezando a asustarse. Encontró un sobre, con el mismo remitente y también para Chris.
"Querido señor Chris. Ha aceptado usted la invitación para entrar al Area 51, felicidades. Puede usted estar seguro de que saldrá vivo de aquella zona, solo tiene que saber que encontrará cosas, cosas que no querrá volver a ver en la vida. Esperamos que toda esta información y el equipo que le tenemos preparado le ayuden con la gran misión.
Un saludo, Anonymous.
- ¿¡Pero qué cojones es esto!? - Dijo Chris, a la vez que observaba los billetes para ir a Las Vegas. Comenzó a rebuscar entre los papeles y encontró varios números de teléfono. Sería "el equipo". Pero Chris no pensaba ir allí, ni loco. Sabía lo que era el Area 51, y según la información de internet allí habían extraterrestres, y no quería entrar en conflicto con Estados Unidos. Pero también necesitaba el dinero...
Al fin y al cabo, iré con un equipo especializado... Iré a Las Vegas y curiosearé un poco...
Vaya, llevo dos días escribiendo en este blog y desde que lo posteé en Taringa! ya llevo más de 30 visitas. Muchas gracias. Como veo que os gusta la historia, he decidido crear una página en Facebook.
Area 51 en Facebook
Gracias por leer la historia de Area 51, intentaré escribir un capítulo diario.
Area 51 en Facebook
Gracias por leer la historia de Area 51, intentaré escribir un capítulo diario.
"Capítulo 2"
La casa de Chris era bastante pequeña. Una habitación, una cocina sin puerta, un baño, y su cuarto. Su ordenador portátil no era muy potente, pero le dejaba espacio para hacer todo lo que necesitaba.
Salió de su casa y notó una extraña sensación en el estómago. Estaba bastante nervioso, al fin y al cabo podría pagar sus deudas de una vez por todas, ya que 890.000 € era una suma bastante alta, y más sabiendo en los tiempos que vivimos. Bajó rápidamente las escaleras hasta llegar al postigo. Hacia algo de frío, eran más de las doce de la noche y Chris no había salido desde las dos de la tarde. Salió a la calle y comenzó a correr hacia el Puente 4. Estaba a unos cinco kilómetros, y Chris estaba en forma, además que en los entrenamientos para los GEO había llegado a correr seis kilómetros sin descansar.
Su madre le decía que no se fiase de los anuncios en internet, pero para él, esta oferta era mucho más de lo que pudiese desear. Se le hacía la boca agua solo de pensar en tener más de medio millón de euros. Pero también debía pensar en que tenía que entrar a esa misteriosa Área Restringida, que seguía sin saber que demonios podía ser. Habían muchísimas áreas restringidas en todo el mundo, por ejemplo la casa de mi ex, pensó, a la vez que se reía. Habían muchísimas áreas militares restringidas, y aquí mismo había una. El cuartel militar de Madrid. De todas las veces que había ido allí nunca se le había ocurrido preguntar que harían allí.
Pero seguramente sería fuera de España. El mensaje estaba escrito en inglés americano, así que seguramente sería en Estados Unidos. Sólo había ido allí una vez, y era porque tenía que recoger a un amigo en el aeropuerto de Kansas. La única vez que había pisado territorio americano.
Chris se paró delante del Puente 4 y observó su reloj. Eran las dos y media de la madrugada. Estaba muy cansado, había ganado unos kilos desde que lo habían expulsado del cuerpo. Se quedó un rato parado, respirando profundamente, tratando de calmarse. Continuó su camino andando, esperando a que el tipo que le había dicho eso por teléfono apareciese en cualquier momento.
Subió por las escaleras que daban acceso al Puente 4. La sensación extraña que tenía en el estómago se triplicó, y fue aumentando hasta que llegó al final del Puente 4. No había nadie. Estaba completamente vacío. Ni coches, ni personas.
Chris se quedó pensando en qué podía ser aquello. No había nadie. Decidió andar hacia delante, despacio, por si la persona aparecía. Se llevó la mano derecha al bolsillo y palpó su arma. Aquel tipo podría ser un loco. Tenía que llevar mucho cuidado. Miró hacia la derecha y observó que un pájaro se posó en una barandilla de cemento. Debajo de la barandilla había una caja. Más bien era un paquete.
To: Sony, Chris
From: Anonymous
Hola Chris. Veo que querías saber de verdad dónde te íbamos a destinar. Recibirás el dinero y una pequeña recompensa si consigues entrar, conseguir y salir vivo del Área a la que te vamos a mandar. En esta caja encontrarás información, orarios militares y un arma para conseguir el objetivo. Te hemos mandado un taxi para que venga a recogerte, no habrás el paquete hasta llegar a tu casa.
Chris se quedó extrañado. Era muy extraño. Cogió el paquete oyó el sonido de un coche. Un taxi. Parecía completamente legal, un simple taxi.
- Disculpe, señor. ¿Ha pedido usted un taxi con destino a la calle 7? - Dijo el taxista, mirando una hoja.
- Si... si que la he pedido. - Afirmó Chris. Palpó con más fuerza el arma y se subió al taxi.
Durante el trayecto, el taxista no hizo ningún tipo de comentario. Más bien, es que parecía que ni estuviese. Quince minutos más tarde, el taxi llegó a la casa de Chris. Chris se bajó del taxi y observó como se alejaba. No le había pedido propina ni nada por el estilo.
Observó el extraño paquete. Lo abriría al día siguiente, tenía mucho sueño y necesitaba dormir.
Salió de su casa y notó una extraña sensación en el estómago. Estaba bastante nervioso, al fin y al cabo podría pagar sus deudas de una vez por todas, ya que 890.000 € era una suma bastante alta, y más sabiendo en los tiempos que vivimos. Bajó rápidamente las escaleras hasta llegar al postigo. Hacia algo de frío, eran más de las doce de la noche y Chris no había salido desde las dos de la tarde. Salió a la calle y comenzó a correr hacia el Puente 4. Estaba a unos cinco kilómetros, y Chris estaba en forma, además que en los entrenamientos para los GEO había llegado a correr seis kilómetros sin descansar.
Su madre le decía que no se fiase de los anuncios en internet, pero para él, esta oferta era mucho más de lo que pudiese desear. Se le hacía la boca agua solo de pensar en tener más de medio millón de euros. Pero también debía pensar en que tenía que entrar a esa misteriosa Área Restringida, que seguía sin saber que demonios podía ser. Habían muchísimas áreas restringidas en todo el mundo, por ejemplo la casa de mi ex, pensó, a la vez que se reía. Habían muchísimas áreas militares restringidas, y aquí mismo había una. El cuartel militar de Madrid. De todas las veces que había ido allí nunca se le había ocurrido preguntar que harían allí.
Pero seguramente sería fuera de España. El mensaje estaba escrito en inglés americano, así que seguramente sería en Estados Unidos. Sólo había ido allí una vez, y era porque tenía que recoger a un amigo en el aeropuerto de Kansas. La única vez que había pisado territorio americano.
Chris se paró delante del Puente 4 y observó su reloj. Eran las dos y media de la madrugada. Estaba muy cansado, había ganado unos kilos desde que lo habían expulsado del cuerpo. Se quedó un rato parado, respirando profundamente, tratando de calmarse. Continuó su camino andando, esperando a que el tipo que le había dicho eso por teléfono apareciese en cualquier momento.
Subió por las escaleras que daban acceso al Puente 4. La sensación extraña que tenía en el estómago se triplicó, y fue aumentando hasta que llegó al final del Puente 4. No había nadie. Estaba completamente vacío. Ni coches, ni personas.
Chris se quedó pensando en qué podía ser aquello. No había nadie. Decidió andar hacia delante, despacio, por si la persona aparecía. Se llevó la mano derecha al bolsillo y palpó su arma. Aquel tipo podría ser un loco. Tenía que llevar mucho cuidado. Miró hacia la derecha y observó que un pájaro se posó en una barandilla de cemento. Debajo de la barandilla había una caja. Más bien era un paquete.
To: Sony, Chris
From: Anonymous
Hola Chris. Veo que querías saber de verdad dónde te íbamos a destinar. Recibirás el dinero y una pequeña recompensa si consigues entrar, conseguir y salir vivo del Área a la que te vamos a mandar. En esta caja encontrarás información, orarios militares y un arma para conseguir el objetivo. Te hemos mandado un taxi para que venga a recogerte, no habrás el paquete hasta llegar a tu casa.
Chris se quedó extrañado. Era muy extraño. Cogió el paquete oyó el sonido de un coche. Un taxi. Parecía completamente legal, un simple taxi.
- Disculpe, señor. ¿Ha pedido usted un taxi con destino a la calle 7? - Dijo el taxista, mirando una hoja.
- Si... si que la he pedido. - Afirmó Chris. Palpó con más fuerza el arma y se subió al taxi.
Durante el trayecto, el taxista no hizo ningún tipo de comentario. Más bien, es que parecía que ni estuviese. Quince minutos más tarde, el taxi llegó a la casa de Chris. Chris se bajó del taxi y observó como se alejaba. No le había pedido propina ni nada por el estilo.
Observó el extraño paquete. Lo abriría al día siguiente, tenía mucho sueño y necesitaba dormir.
16 jul 2011
"Capítulo 1"
Era un día caluroso. Chris estaba delante de su ordenador, esperando a que se cargase una página especial sobre informaciones. Desde que le echaron de los GEO ha tenido una vida miserable, y debía enviar su curriculum a la CIA. Aunque se tuviese que mudar a Estados Unidos le daba igual, hablaba inglés y francés y podía defenderse bien en el idioma.
- ¡Joder, otra vez no! - Exclamó. Una pequeña ventana se le abrió del Internet, ofreciéndole 890.000 de la moneda que el desease solo por entrar a un "Área Restringida".
No podría vivir como un rey pero si estar sin tener que pedirle dinero a su madre durante mucho tiempo, y eso le encantaba. Pinchó hacia la ventana a la vez que rezaba que no fuera un timo. Otra pestaña se le abrió, pero esta vez era diferente. No redireccionaba a ninguna web, solo había un pequeño campo para poner un número de teléfono. Chris buscó tu teléfono móvil, rebuscando en su desordenado escritorio. Abrió un cajón que estaba a su derecha y allí estaba.
- Muy bien, espero que no sea un timo. Un área restringida... seguro que es una comisaría de policía o algo así. - Dijo en tono burlón. Cuando puso su número de teléfono, solo salió un pantallazo blanco, y a los treinta segundos, aparecieron letras negras en cursiva diciendo: Gracias, le llamaremos en inglés.
Chris se recostó en su silla, y se sobresaltó cuando su teléfono móvil comenzó a sonar. No aparecía el remitente de llamada, solo un número privado. Chris dudó en cogerlo, pero la curiosidad podía con él.
- Hola, Chris. - Dijo una voz fría.
- ¿Qui-quien es? - Tartamudeó.
- Veo que has aceptado la misión. Si todavía estás interesado en cumplirla dirígete al Puente 4 hoy a las tres de la madrugada. - Y colgó. Chris se quedó paralizado. No sabía quien podía ser ese tal tipo, y eran las doce de la noche. Chris se levantó, cogió sus llaves, su teléfono móvil y un pequeño revólver que se había quedado de los GEO, por si acaso ese tipo era una especie de loco. Nunca se sabe.
- ¡Joder, otra vez no! - Exclamó. Una pequeña ventana se le abrió del Internet, ofreciéndole 890.000 de la moneda que el desease solo por entrar a un "Área Restringida".
No podría vivir como un rey pero si estar sin tener que pedirle dinero a su madre durante mucho tiempo, y eso le encantaba. Pinchó hacia la ventana a la vez que rezaba que no fuera un timo. Otra pestaña se le abrió, pero esta vez era diferente. No redireccionaba a ninguna web, solo había un pequeño campo para poner un número de teléfono. Chris buscó tu teléfono móvil, rebuscando en su desordenado escritorio. Abrió un cajón que estaba a su derecha y allí estaba.
- Muy bien, espero que no sea un timo. Un área restringida... seguro que es una comisaría de policía o algo así. - Dijo en tono burlón. Cuando puso su número de teléfono, solo salió un pantallazo blanco, y a los treinta segundos, aparecieron letras negras en cursiva diciendo: Gracias, le llamaremos en inglés.
Chris se recostó en su silla, y se sobresaltó cuando su teléfono móvil comenzó a sonar. No aparecía el remitente de llamada, solo un número privado. Chris dudó en cogerlo, pero la curiosidad podía con él.
- Hola, Chris. - Dijo una voz fría.
- ¿Qui-quien es? - Tartamudeó.
- Veo que has aceptado la misión. Si todavía estás interesado en cumplirla dirígete al Puente 4 hoy a las tres de la madrugada. - Y colgó. Chris se quedó paralizado. No sabía quien podía ser ese tal tipo, y eran las doce de la noche. Chris se levantó, cogió sus llaves, su teléfono móvil y un pequeño revólver que se había quedado de los GEO, por si acaso ese tipo era una especie de loco. Nunca se sabe.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

